Sentimientos de una noche

 Sé que soy una estúpida escribiendo esto, pero me parece algo necesario. Seguramente me veréis como una especie de chica despreocupada. Podré ser así en la calle, instituto o con el público, pero la verdad es que en realidad era totalmente diferente, no hablaba, y vivía en mi pequeña zona de confort como me decían. 

No me gustaba mucho relacionarme, mejor dicho, lo odiaba. No me gusta mucho la compañía intensificada. Se me hizo demasiado difícil comprender a las personas, creo que por eso sufría. La verdad es que aunque pareciera muy positiva y divertida, estaba amargada, deprimida... 

La verdad no puedo ni contar cuantas veces he pensado en no despertar.

Ya no tengo tantos ánimos, no tengo metas, ni siquiera tengo pensado un regalo de navidad, jaja. Por cierto, estamos en navidad, y es una mierda, como todo. 

Siempre he pensado que soy una persona fría como la nieve, pero al igual que esta, se derretía fácil. La verdad era bastante fácil entrar en mi corazón, pero me hacía la dura. Solo hacía falta una palabra para cambiarme totalmente, solo hacía falta una mirada para que mi mundo se desmoronara. Tenía una espada de doble filo a mi espalda que me pesaba demasiado. Lloraba por esto, convenciéndome a mí misma de que nadie me quería, y era penosa, lo sé. Me tiraba tardes enteras carcomiéndome la cabeza con ideas deprimentes y cómo acabaría al final del camino. Solo soy una cobarde con infinitos miedos.


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