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Sentimientos de una noche pt. 2

Te podría decir que le tengo miedo a las arañas, pero si tuviera algo de valor te diría que en realidad le tengo miedo a que me conozcas. A que me conozcas como yo me conozco. Que veas que mi sonrisa está sujetada por cuerdas y que cuando nadie me ve imagino que las cojo y las pongo alrededor de mi cuello. Tengo miedo a que te quedes por aquí lo suficiente para notar que mi risa deja de tener eco. Que no soy más que una carcajada vacía y que todos los días considero la posibilidad de no despertar. Tengo miedo a que veas que mi columna se marchita al final del día, que a mi cabeza le cuesta mantenerse erguida. Tengo miedo a que me veas a los ojos y todos mis pensamientos te lluevan y caigan en tus manos y que no puedas soportarlo o que te sientas anclado. Tengo miedo que me veas como más carga que persona, como más inconveniencia que persona, como más esto no vale la pena que persona y tengo miedo que veas que yo también pienso todo esto. Tengo miedo a que me conozcas y me encuentres fe...

Sentimientos de una noche

 Sé que soy una estúpida escribiendo esto, pero me parece algo necesario. Seguramente me veréis como una especie de chica despreocupada. Podré ser así en la calle, instituto o con el público, pero la verdad es que en realidad era totalmente diferente, no hablaba, y vivía en mi pequeña zona de confort como me decían.  No me gustaba mucho relacionarme, mejor dicho, lo odiaba. No me gusta mucho la compañía intensificada. Se me hizo demasiado difícil comprender a las personas, creo que por eso sufría. La verdad es que aunque pareciera muy positiva y divertida, estaba amargada, deprimida...  La verdad no puedo ni contar cuantas veces he pensado en no despertar. Ya no tengo tantos ánimos, no tengo metas, ni siquiera tengo pensado un regalo de navidad, jaja. Por cierto, estamos en navidad, y es una mierda, como todo.  Siempre he pensado que soy una persona fría como la nieve, pero al igual que esta, se derretía fácil. La verdad era bastante fácil entrar en mi corazón, pero ...

Poema Eclipse

Cuando el aire tocó su pelo,  cuando el sol dejó de brillar y  la lluvia ganó la batalla,  cuando el oscuro cielo  dejó de tener estrellas,  cuando la música que emanaba  de su interior dejó de sonar,  y su respiración se escuchó  acompañada de sus latidos,  cuando todo se volvió oscuro,  extendió los brazos al cielo  y dejó que su peso cayera sin fin,  volando, como siempre quiso.

Eclipse

Esa nota lo cambió todo, las lágrimas que pareciera que venían incluídas, las duras palabras de una hija que se pierde a sí misma, el corazón roto de una madre, una silla vacía esperando, una habitación llena, pero vacía, una familia destruída, y, sobre todo, una hija desaparecida.  Ella siempre quiso volar, alejarse de los problemas. Pero la gente no la veía, gritaba y nadie la escuchaba. Gritó hasta quedarse sin voz, pero no lo pudo evitar. Su mundo se desmoronó en cuestión de segundos, y todo lo que pudo ver fueron las estrellas.  Nació el 16 de julio, en un pueblo remoto alejado de todo, en una casa aparentemente normal... En la que cuando la oscuridad acechaba, las paredes gritaban.  Desde pequeña, siempre fueron solas su madre y ella contra el peligro. Pero él era más fuerte. Había un monstruo en casa y nadie se daba cuenta, le gustaba beber cerveza y ver la televisión. Iba todas las tardes a entrenar a un equipo junior de fútbol. Los infectaba, los convertía a su s...